La
cocina árabe se parece mucho a la cocina mediterránea por su gran variedad de
alimentos:
aceite, legumbres, fruta, carne de cordero y pescado. Sin embargo, muestra una gran peculariedad que la diferencia, el uso de mucho picante y especias. Históricamente, las especias se utilizaban
para disimular el mal sabor que pudieran tener los alimentos por su mala calidad o por la falta de aparatos de refrigeración.