Ejercicios de respiración: proyección de la voz. Ejercicios de vocalización. Ejercicios de modulación. Ejercicios de dicción.
Después de una instrucción permanente, una actualización noticiosa y una íntima amistad con el diccionario, toda persona que desee ser un buen locutor deberá hacer ejercicios graduales pero constantes.
Para el efecto,
es importante atender algunas recomendaciones que le serán de gran utilidad para el dominio del
lenguaje oral.
DESCUBRA SUS DEFECTOS.
La autocrítica es el primer paso de la superación. El oído será el mejor juez de su voz y de su dicción. Tome una grabadora y registre tres minutos de lectura de noticias, tres minutos de lectura de un libro, tres minutos de charla improvisada sobre cualquier tema, dos minutos de narración imaginaria (puede ser deportiva, dos minutos de animación de un espectáculo artístico supuesto, un poema y una canción. Al grabar y al escucharse descubrirá lo esencial: dónde están sus mayores dificultades, dónde se oye mal...