Los fragmentos más antiguos de telas en México se encontraron en el norte del país: en Coahuila, en Chihuahua, en Durango y, con mayor precisión, en Tamaulipas con una antigüedad aproximada entre 1,800 y 1,400 a.C. Se tienen otras referencias que permiten entender la realidad de los textiles mexicanos en la actualidad, ellas son: las crónicas de la conquista, las de los indígenas, los códices, las figurillas de arcilla con indumentaria, las esculturas en piedra, los bajorrelieves y pinturas murales de algunas construcciones. Todos ellos muestran de diferente manera, la importancia de los textiles en la vida cotidiana del habitante de estas tierras.