Tiempo atrás, para poder conocer el estado estructural del hormigón armado o la localización de una perdida de un caño en una construcción se utilizaba el pico, el trepano, el cortafrío u otros instrumentos de destrucción. Esto muchas veces traía grandes complicaciones para los habitantes del lugar, ya que los escombros y polvillo ocasionaban grandes molestias y quizás la falla se encontraba en otro lugar.
Hoy en día gracias a la innovación tecnológica existe una técnica de avanzada no destructiva que permite verificar el grado de conservación de las estructuras de hormigón sin la necesidad de destruir la superficie a analizar. Esta técnica es conocida como gammagrafía industrial y fue descubierta por el doctor en física Mario Mariscotti hace poco más de una década.
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