Los enlaces químicos de las moléculas de nuestros
alimentos deben convertirse en los del adenosintrifosfato, o como se conoce en el
lenguaje bioquímico, ATP, moneda casi universal de las células
para el manejo de la energía. Pero el proceso
es largo y complicado, de suerte que hacer una descripción accesible y más o menos clara fue uno de los principales objetivos de este pequeño ensayo.
Además de señalar los principales aspectos sobre las transformaciones de la energía química, luminosa o de otros tipos, en otras formas directamente aprovechables por las células, se quiere presentar de manera sencilla la relación que hay entre alimentación y metabolismo con los cambios de energía en las células. Asimismo, se insiste en algunos aspectos sobre las cantidades de energía de los alimentos y el balance de la dieta; señalando, de paso, que las vitaminas no tienen valor como fuente de energía.