El nuevo marco docente dibujado por la convergencia hacia el Espacio Europeo de
Educación Superior supone una reformulación de las metodologías docentes, que deben basarse en el aprendizaje, y no sólo en la
enseñanza. En este modelo, la evaluación adquiere una nueva dimensión al situarse el estudiante en el centro del proceso de aprendizaje y al aplicarse un enfoque docente basado en competencias, que conlleva un replanteamiento de su naturaleza y del
diseño de todos los elementos estructurales que la conforman.