La vida abunda en el Golfo de California. Este maravilloso mar cobija algunas de las pesquerías más ricas del mundo, alberga a más de 30 especies de mamíferos marinos y sostiene los arrecifes coralinos más norteños del continente americano. Inmensas surgencias costeras traen nutrientes del fondo profundo del Golfo a la superficie y fertilizan una de las aguas oceánicas más ricas del planeta. Los estuarios de los ríos traen nutrientes de la tierra al mar, y enlazan los procesos ecológicos de la tierra y el océano. Pocos lugares en la Tierra presentan contrastes ambientales tan impresionantes como esta región. Durante los últimos seis millones de años el Mar de Cortés ha mantenido esta larga y árida península separada del territorio continental mexicano; a su vez, la península de Baja California ha mantenido al Mar de Cortés encerrado en sus propias profundidades, secuestrándolo del resto del Océano Pacífico. La cuestión principal en todas las áreas de la Baja California
es el aislamiento evolutivo que genera especies únicas y extraordinarias, la insularidad que alberga formas asombrosas. En este paisaje de mar y tierra que mutuamente se abrazan, el aislamiento y la evolución biológica son los motores y el motivo de la inmensa riqueza natural. Islas y bahías, montes submarinos y estuarios, arrecifes y lagunas, todos guardan en sus aislados paisajes los secretos genéticos de sus formas de vida fundadoras, las memorias evolutivas de las especies que les dieron origen. Durante seis millones de años estas plantas y estos animales evolucionaron sin la presencia de los modernos humanos y se desarrollaron hasta formar un espectacular conjunto de especies biológicas. Desde que la península se separó del macizo continental mexicano, este conjunto de seres vivos ha estado allí, evolucionando y sobreviviendo con adaptaciones cada vez más increíbles y maravillosas, con una riquísima diversidad de formas. El Golfo y los desiertos que lo rodean regulan nuestro clima, mantienen nuestras pesquerías, alimentan nuestros más ricos valles agrícolas. Con su espectacular belleza, nutren también nuestros sueños y nuestra cultura. Si los dejáramos solos, el desierto y el mar podrían sobrevivir sin nosotros. Pero nosotros no podríamos sobrevivir sin ellos. En este estudio, Octavio Aburto Oropeza y Catalina López Sagástegui nos presentan un detallado análisis comparativo de los distintos esfuerzos que se han realizado en el Golfo de California
para establecer las prioridades de conservación. Con profundo conocimiento de la región, discuten las alternativas planteadas para establecer una red de reservas marinas en el Golfo de California, y con un amplio espíritu de búsqueda de consensos y soluciones, encuentran puntos de acuerdo, similitudes en los enfoques, congruencia en las perspectivas. En su excelente compilación de los esfuerzos por establecer prioridades de conservación en el gran ecosistema del Golfo de California, los autores realizan también un brillante trabajo de unir y aunar voluntades: Aunque los métodos difieran, los resultados de los distintos grupos apuntan siempre a un mismo resultado, identifican áreas congruentes, proponen acciones similares, subrayan prioridades idénticas. Producto de una muy oportuna iniciativa de Greenpeace, este trabajo
es sobre todo un manifiesto de unidad y consenso. Debemos proteger estos espacios por el bien de todos, y debemos respetarlos sin más argumento que su propia singularidad. La protección del Golfo de California es una tarea de la mayor importancia para la supervivencia de todos, a lo largo de muchas generaciones. Es una empresa larga, que llevará muchos años. Por eso es tan urgente.
Autores: Los investigadores, Octavio Aburto y Patricia López Sagástegui, de la
Universidad Autónoma de Baja California Sur elaboraron este reporte para Greenpeace México.