En México 4 de cada 10 niños sufre de sobrepeso u
obesidad*, lo que afecta su calidad de vida y su desarrollo, poniéndolos bajo riesgo de sufrir
enfermedades crónicas como
diabetes.
¡En este regreso a clases, la lección más importante es enseñar a comer!
Nuestros hijos comen alimentos poco nutritivos, con demasiadas azúcares, sal, saborizantes, aditivos y colorantes que engordan y no alimentan adecuadamente.
A estos ingredientes indeseables se suman ahora los transgénicos, que son alimentos modificados genéticamente en el laboratorio que nadie sabe lo que pueden provocar en los consumidores.
Es crucial que los padres cuidemos lo que comen los niños. Los bebés y niños están en mayor riesgo frente a los transgénicos
porque sus cuerpos en pleno desarrollo son más vulnerables a desarrollar alergias, problemas nutricionales, resistencia a antibióticos, a tener problemas con la leche.
No pongamos cualquier alimento barato, fácil y rápido en sus loncheras. La salud de los hijos vale la pena un esfuerzo adicional.
Autores: Areli Carreón, campaña de consumidores de Greenpeace México